SATE Mataró y el Maresme
SATE en Mataró: el salitre no ataca al aislante, ataca al acabado.
A doscientos metros del mar, el sistema no falla por el aislamiento. Falla por la capa de fuera y por las fijaciones. Por eso aquí la decisión importante no es qué aislante, sino qué acabado.
- AcabadoElegido por exposición, no por catálogo
- FijacionesInoxidables donde el ambiente lo pide
- MuestraAprobada en la propia fachada
01 Lo que se lleva el mar
El aislante va tapado. Lo que está a la intemperie es el revoco.
En un sistema de aislamiento por el exterior, la placa aislante nunca ve el aire: queda debajo de una capa de mortero con malla y de un revestimiento final. Es esa última capa, de pocos milímetros, la que recibe el viento cargado de sal, la lluvia y el sol de mediodía.
La sal no se come el mortero, pero se deposita, cristaliza al secarse y trabaja sobre la superficie una y otra vez. Combinada con la humedad constante del ambiente, favorece que el acabado se ensucie antes, que aparezcan manchas verdosas en las caras que no ven el sol y que un revestimiento poco elástico acabe microfisurado.
El otro punto son las fijaciones. Los anclajes mecánicos que sujetan las placas y, sobre todo, todo lo que se atornilla después —barandillas, soportes de toldo, tendederos, aparatos de aire— tienen que estar pensados para este ambiente. Un tornillo que aquí se oxida no mancha solo: revienta el acabado desde dentro.
02 Qué cambia aquí
Tres decisiones que en el interior serían otras.
Un mismo edificio, uno en Mataró y otro veinte kilómetros tierra adentro, no se resuelve igual. Estas son las tres cosas que cambian.
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Decisión 1
El revestimiento final
Aquí interesa un acabado que aguante bien la humedad continua y que se ensucie poco, y conviene que sea elástico: los cambios de temperatura entre el día y la noche son suaves, pero el ciclo de mojado y secado es constante. Se elige por exposición de cada fachada, no una sola opción para todo el edificio.
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Decisión 2
El color
Los colores muy oscuros calientan más y trabajan más, y en fachadas de mucho sol eso se acaba notando. Los muy claros aguantan mejor el calor pero cantan más la suciedad en las caras húmedas. Es una decisión de fachada por fachada, y se ve mejor con la muestra puesta que en una carta de colores.
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Decisión 3
Todo lo que se atornilla
Barandillas, soportes de toldo, tendederos y aparatos de aire vuelven a la fachada sobre el sistema nuevo. En ambiente marino la fijación tiene que estar a la altura, y hay que dejar previstos los puntos antes de acabar, no taladrar después sobre el revoco terminado.
03 Fachada estrecha
Seis metros de fachada entre dos vecinos: qué se puede y qué no.
Buena parte del casco antiguo de Mataró, Arenys y Canet son casas estrechas entre medianeras. Aislarlas por fuera se puede, pero hay cuatro cosas que conviene saber antes de pedir presupuesto.
- El sistema tiene grosor, y ese grosor sale a la calle. Entre aislante y acabado, la fachada engorda varios centímetros. En una calle estrecha eso puede afectar al ancho libre de acera, y es lo primero que mira el ayuntamiento. Se consulta antes de presupuestar, no cuando ya está el andamio montado.
- El encuentro con el vecino hay que resolverlo. Si la casa de al lado no se aísla, el sistema termina en un canto vertical contra su fachada. Ese remate tiene que quedar sellado y con un perfil de borde, o es por donde entrará el agua. No es complicado, pero es una partida y tiene que estar en el presupuesto.
- Solo hay dos caras que aislar. La de la calle y la del patio. Las dos medianeras quedan fuera, y por ellas se sigue perdiendo calor hacia unas casas que quizá tampoco están aisladas. La mejora es real, pero es menor que en un edificio exento, y quien le diga lo contrario no ha mirado la casa.
- Los elementos de la fachada mandan. Recercados de piedra, cornisas, balcones de losa fina, esgrafiados. Si los hay, o se conservan y el sistema se adapta a ellos —lo que encarece— o desaparecen bajo el aislamiento. Es una decisión del propietario, y a veces también del ayuntamiento.
04 Dónde lo hacemos
SATE en el Maresme, de Montgat a Calella.
Una comarca larga y estrecha en la que la distancia al mar cambia el acabado que toca poner.
Mataró y su entorno
Mataró, Argentona, Cabrera de Mar y Llavaneres. Argentona y Llavaneres están tierra adentro y admiten acabados que en primera línea no aguantarían igual.
Bajo Maresme
El Masnou, Premià de Mar, Vilassar de Mar, Montgat, Teià y Alella. Mucha finca de primera línea: aquí manda la resistencia del revestimiento y la calidad de las fijaciones.
Alto Maresme
Arenys de Mar, Canet, Sant Pol, Calella, Pineda y Malgrat. Cascos marineros de fachada estrecha entre medianeras, donde el remate contra el vecino es media obra.
Si su edificio tiene la ITE pendiente
Servicios Qué hacemos en Mataró y el Maresme
Rehabilitación de fachadas en Mataró
La obra completa: corrosión por ambiente marino, andamio en calle estrecha y bajo comercial.
Grietas, humedades y desprendimientos
Reparación estructural: armaduras oxidadas, fisuras y cantos de balcón.
Acabados y revestimientos
Monocapa, estuco a la cal, revestimientos elásticos y pintura.
01
¿Cuánto dura un acabado de SATE en primera línea de mar?
No le vamos a dar una cifra de años por teléfono, porque depende de la exposición concreta de cada fachada, del acabado que se ponga y de si se le hace algún mantenimiento. Dos edificios en la misma calle, uno de cara al mar y otro a sotavento, no envejecen igual.
Lo que sí está escrito es nuestra garantía: en la entrega se firma un documento con el alcance y los plazos. Y lo que sí podemos decir es que en esta zona el mantenimiento —una limpieza y una revisión de sellados cada cierto tiempo— alarga bastante la vida del acabado.
02
¿Puedo aislar mi casa si los vecinos de al lado no lo hacen?
Sí. Es habitual y no depende de ellos, siempre que el sistema no invada su propiedad ni el espacio público más de lo permitido. Lo que hay que resolver bien es el remate lateral, donde el aislamiento termina contra la fachada del vecino: ahí va un perfil de borde y un sellado, y es la partida que más se olvida en los presupuestos baratos.
Conviene además avisar a los vecinos antes de empezar. No porque tengan que autorizar nada, sino porque el andamio y el remate tocan su fachada, y una conversación de cinco minutos evita un problema de meses.
03
Aquí el problema es el calor de verano, no el frío. ¿Sirve igual?
Sirve, y en el Maresme es muchas veces el argumento principal. Un muro aislado por fuera tarda mucho más en calentarse, así que la vivienda no acumula el calor del día y por la noche se refresca antes. En pisos bajo cubierta y en fachadas de poniente la diferencia se nota enseguida.
Ahora bien, el SATE no sustituye a la protección solar. Si las ventanas de poniente no tienen persiana, toldo o voladizo, el calor entra por el cristal y ahí el aislamiento del muro no llega. Conviene mirar las dos cosas a la vez.
04
Tenemos manchas verdes en la fachada norte. ¿Volverán después del SATE?
Menos, pero no desaparecen por arte de magia. Esas manchas son organismos que crecen donde hay humedad y poco sol, y una fachada norte a doscientos metros del mar seguirá siendo húmeda y con poco sol después de la obra.
Lo que cambia es el sustrato: un acabado nuevo, bien ejecutado y elegido para esta exposición se ensucia más despacio y se limpia mejor. Si la mancha venía además de una humedad que entraba por una junta o un canalón roto, eso sí se resuelve, porque se repara antes de aislar.
¿Está valorando aislar su finca en el Maresme?
Vamos a verla, miramos la exposición de cada fachada y le decimos qué acabado aguanta ahí y qué fijaciones hacen falta. Precio por partidas y garantía escrita. La visita es gratuita y sin compromiso.